
Es uno de los grandes retos para los ingenieros de hoy en día. Es difícil programar un robot para que sepa qué ignorar y qué no. Estas
máquinas tienen problemas para interpretar sombras, cambio de luces o
brillo, además para poder tener percepción de la profundidad es necesario
que tengan visión estereoscópica al igual que los humanos. Otro de los
grandes inconvenientes es el lograr resolver imágenes tridimensionales
para poder generar una imagen tridimensional a partir de dos imágenes muy similares en un tiempo corto se requiere de grandes cantidades de memoria
y de un procesador muy poderoso. Los sensores de tacto también ayudan a los robots sin capacidad de visión a caminar.
Los sensores contactan y envían una señal para que el robot sepa que ha «tocado» algún objeto. El material más usado es el «Piezoelectric». Los sensores de posición hacen posible el enseñar a un robot a hacer una función respectiva
en función de los movimientos. Los sensores en ciertos puntos del robot guardan información sobre el cambio de una serie de posiciones. El robot recuerda la información y repite el trabajo en forma exacta a como fue realizado inicialmente.