‘Cobots’: cuando los humanos ya no mueven cajas

Cobot en exposición en el congreso WeAreCOBOTS.

Los cobots son unos robots muy especiales: no podrían sobrevivir solos, sino que están diseñados para desarrollar tareas en colaboración con humanos. El congreso WeAreCOBOTS, que se celebra estos días en Madrid, pretende acercar a todas las industrias la robótica colaborativa, que supone una pieza clave en la reindustrialización de Europa. Se trata de un sector que ha tenido un aumento de un 70 % en los últimos años, según la Federación Internacional de Robótica, y que se estima que siga con la misma tendencia. El responsable del congreso y director general en España de Universal Robots, Jordi Pelegrí, explica que “con este tipo de robótica tan flexible, se pretenden cubrir los trabajos sin valor añadido, como puede ser mover cajas o atornillar, para ofrecer empleos con tareas cognitivas, tales como el desarrollo de nuevas aplicación o el cálculo del aumento de la productividad de una fábrica”. Es la «industria 4.0», explica Pelegrí.

Se trata del primer congreso europeo que reúne a 24 empresas que exponen sus cobots y a más de 40 expertos en la colaboración entre humanos y robots en las fábricas. Durante el 8 y el 9 de mayo, en la feria Global Robot Expo IFEMA, se realizan charlas sobre las herramientas para la robótica colaborativa y sus aplicaciones, cuatro mesas redondas sobre propuestas de valor de esta industria, su seguridad, intuyendo su evolución futura y, por último, de robótica  móvil. Además, se pueden escuchar las experiencias de clientes e iniciativas de interés en el ecosistema colaborativo.

Los cobots están creados para garantizar la seguridad de los trabajadores humanos cuando entran en contacto directo con ellos. Esto se consigue mediante unos umbrales que tienen definidos para este tipo de situaciones, en los que se controla tanto su fuerza como su velocidad. Como esta tecnología ya está consolidada en el sector de la industria, el siguiente paso en cuanto a innovación que se pretende conseguir, explica Pelegrí, es nutrir a estos robots de inteligencia, y conseguir que cada uno realice funciones concretas. Un ejemplo es dotarlos de ojos para que sean capaces de coger las piezas de forma mucho más autónoma.

La diferencia que se puede observar entre las tareas llevadas a cabo por loscobots y por los trabajadores humanos es clara. En el primer caso, las habilidades que aporta son relativas a fuerza, resistencia y precisión, mientras que las aportaciones de los empleados tienen que ver con la destreza, flexibilidad y capacidad resolutiva.

https://elpais.com/tecnologia/2019/05/08/actualidad/1557319618_845722.html

El futuro laboral es híbrido

Doctor muestra imagen de Rayos X en una consulta en línea.

Se acabó lo de discriminar las artes de las ciencias. Cada vez hay más escuelas que ponen a trabajar a jóvenes con distintos talentos y lógica. Humanidades con matemáticas, mecánica con danza, programación junto a oratoria. La brecha ya no está en esa dicotomía, está en el lenguaje. El de programación, que obliga a cambiar a todos los oficios y el sistema educativo. No se trata de apilar títulos y estudios, sino de tener margen de maniobra para cambiar de carretera si el mundo laboral se transforma. El mercado demanda profesionales con formación híbrida.

“Todos los estudios deben integrar una visión global de la materia en cuestión, otra de tecnología y otra de negocio. Porque si no, estamos formando estudiantes que no están preparados para el mercado global”, expone Javier de Cendra, decano de la escuela de Derecho del Instituto de Empresa (IE). En este centro se integra el derecho con la política y la economía, que recomiendan completar estos estudios con otro título de Ciencia de Datos. También combinan filosofía, derecho, política y economía. “La filosofía es fundamental en la revolución digital. Es necesario dotarles de habilidades técnicas, pero también tener visión antropológica”. Pone como ejemplo Silicon Valley, donde muchos de los grandes ejecutivos vienen de carreras como filosofía, política, sociología, literatura e incluso de historia y danza. Por poner un ejemplo de esta hibridación, la coreógrafa y bailarina Catie Cuan es uno de los fichajes del Laboratorio de Robótica, Automatización y Danza (RAD Lab) de la Universidad de Illinois.

No hay que tener una bola de cristal para vislumbrar el mercado laboral a medio y largo plazo. La industria 4.0 tiene que ver con robotización, inteligencia artificial, realidad virtual y otros lenguajes que necesitan formar parte del sistema educativo. “No hay una sola profesión que se vaya a hibridar: todas van a mutar, y los oficios van a cambiar mucho y todo el tiempo”, defiende Juan José Juárez, coordinador en la Fundación Bertels­mann, dedicada a la orientación en educación y empleo. Asegura que estos puestos de trabajo híbridos, muy demandados y escasos, están pagados “un 25% mejor que el resto de profesionales porque además denotan ser gente que se sabe buscar la vida ante la falta de respuestas en el mundo educativo”. Mantiene que los estudios deberían ser más personalizados y flexibles desde la escuela —menciona los estudios de bachillerato, “silos rígidos” en sus cuatro variantes— y después en la Universidad, “porque allí pasan cuatro años sin poder cambiar de rama”.


El mercado laboral marca dos hibridaciones claras. Una, la de las profesiones analógicas, con inyección tecnológica “en sectores como la banca, los seguros, la medicina o la abogacía”, expone De Cendra. Y otra, la de las profesiones que ya son tecnológicas, pero que necesitan de humanidades, creatividad, estética o marketing. Eso es la transformación: que los conocimientos entre disciplinas se compartirán de forma más ágil. “¿Qué sentido tiene tener un bachillerato de artes donde no interactúan con la tecnología, que es un lenguaje perfecto para que desarrollen sus aptitudes y además con alta demanda, por ejemplo con los dibujos animados?”, se pregunta Juárez.
Abogacía actualizada

Su colega del IE pone como ejemplo la abogacía. “No se trata de que ahora los abogados sean programadores, sino que en los planes de estudio se actualicen las asignaturas y se introduzcan otras como tecnología aplicada al derecho; como ciencia, analítica y visualización de datos, o estadística avanzada y lenguajes de programación”. Lo mismo ocurriría con otra profesión que a priori no necesitaría de la tecnología y sin embargo puede ser tremendamente útil si colaboran, como la banca, que tira cada vez más de chatbots u operadores virtuales.

https://elpais.com/elpais/2019/06/20/actualidad/1561030235_485598.html

Así serán las casas del futuro que planea Ikea

Comunidades con servicios compartidos; huertos en sótanos; coches autónomos que llevan al hospital o la tienda a la puerta o muebles robóticos para cambiar espacios a demanda

Una recreación realizada por EFFEKT Architects, en colaboración con Ikea, de su idea de cómo podría ser una comunidad de vecinos en un futuro no muy lejano

Después de cruzar el puente de Örensud y dejar atrás el mar Báltico que separa Dinamarca de Suecia, el camino hasta llegar a Älmhult está salpicado de granjas con una pequeña lámpara en cada una de sus ventanas. “Es una tradición que tiene que ver con la importancia que le dan los suecos a la luz”, explica un lugareño. En Älmhult nació hace 75 años Ikea, el gigante mundial de la decoración. Desde entonces esta empresa sabe de costumbres tanto como investiga el futuro para adelantarse a los problemas, los sueños y la vida que tendrán los habitantes del mundo en sus ciudades y sus hogares.

Entrar en el corazón y en el cerebro de esta empresa significa hacer un viaje global con parada en este pequeño pueblo de 15.000 habitantes, en el que conviven personas de 50 nacionalidades distintas, y donde la mitad de ellas trabajan para la firma sueca que ha convertido el diseño democrático en su seña de identidad. Durante tres días, del 3 al 5 de junio, los Democratic Design Days reunieron en esta población a medios de todo el mundo —entre ellos este periódico— invitados para ver algunas de sus próximas novedades, pero sobre todo para conocer qué hace Ikea para seguir siendo líder.

360 tiendas en 30 países y una facturación, a finales de 2018, de 34.800 millones de euros, avalan el poder prescriptor de Ikea, pero el éxito mantenido no se consigue gratuitamente. Su verdadera autoridad reside en los recursos que invierte en investigación y en su empeño por colaborar con especialistas de diversos sectores, ya sean expertos en tecnología, como cocineros volcados en la alimentación, o firmas dedicadas al mundo del deporte o el sonido.

Una de las conexiones neuronales de este cerebro global dedicado al hogar es Space 10, un laboratorio de investigación y diseño, ubicado en Copenhague, que este mismo año y con solo 30 empleados ha sido calificada como una de las empresas más innovadoras del mundo. Un órgano independiente pero financiado al 100% por Ikea, que tiene poco más de tres años de vida y cuya función principal consiste en hacerse preguntas sobre qué está pasando o va a pasar, y proponer respuestas provocadoras que comparten con todo el mundo para dar pie al debate. “Compartimos todo porque creemos en la colaboración y no en la competición”, afirma Simon Caspersen, cofundador y director de comunicación de Space 10. “No queremos ser un almacén secreto de ideas, sino mostrarlas y recibir críticas”.

La idea puede chocar con el concepto tradicional de trabajar en exclusiva para una empresa pero Caspersen explica que “así testamos las ideas desde el principio, mejoramos y, si Ikea cree en ello, puede escalarlo a su negocio. Ikea no busca el cortoplacismo sino seguir siendo relevante”.

De esta forma pueden trazar algunas líneas de por dónde irán los hogares del futuro. Según estos estudios, en 2050, el 70% de la población del mundo vivirá en ciudades. 1.600 millones de personas no tendrán acceso a una vivienda asequible y segura. Habrá que buscar soluciones para conseguir alimentos y la conexión digital no logrará evitar el sentimiento de soledad que avanza imparable. Además el mundo se está haciendo a la vez más joven y más viejo: los países emergentes tendrán más población joven y en Europa será cada vez más vieja, condicionantes que se deben tener en cuenta para pensar cómo afrontarlos.

https://elpais.com/elpais/2019/06/11/estilo/1560265716_261108.html

‘Automa cavaliere’: el robot que diseñó Leonardo da Vinci

Una reproducción del robot de Leonardo con parte de su interior a la vista.

Aún quedaba tiempo para que el artista muriera en Francia, el 2 de mayo de 1519, fecha de la que ahora se cumplen 500 años. Antes vivió en varias ciudades italianas, pero su estancia en Milán fue la más prolongada y resultó ciertamente prolífica en ingenios. Leonardo llegó con 31 años y una carta de presentación que se escribió él mismo. En Milán gobernaba Ludovico Sforza, que era regente del Ducado, de instrucción humanista y también mecenas de las artes, y que acogió de buen grado al joven florentino. No ya como pintor sino como muchas cosas a la vez. En su corte Leonardo trabajó de arquitecto, músico, escultor, ingeniero. Pero, sobre todo, se le encargó la animación de las fiestas que organizaba su patrón.

En las cortes del Renacimiento italiano los nobles rivalizaban por ver quién daba las mejores fiestas, organizaba los espectáculos más impresionantes, mostraba las maravillas más memorables. Y Leonardo era verdaderamente ingenioso inventando atracciones para el público y construyendo tramoyas. Fue en aquella época, en 1495, cuando el genio da Vinci diseñó una de sus mayores excentricidades. Un caballero mecánico, cubierto de una armadura de placas a la moda germánica del siglo XV, que podía sentarse, levantarse, mover los brazos y la cabeza. Es lógico pensar que su diseño tenía como finalidad amenizar las fiestas en el palacio de los Sforza.

Este primitivo robot humanoide seguía las proporciones ideales del cuerpo humano, plasmadas por el artista en el Hombre de Vitruvio algunos años antes. Leonardo había estudiado a conciencia la anatomía. Bocetaba a gentes de toda catadura y fue de los pocos que se arriesgó a diseccionar cuerpos en aquella época. También exploró a fondo la biomecánica. El Automa cavaliere, por su nombre en italiano, reúne parte de estos conocimientos. No es sencillo saber exactamente cómo era el robot en base a las pocas notas de Leonardo que se conservan. Pero se ha especulado con que su interior sería de madera, con elementos de cuero y metal. Sus funciones habrían imitado las de una persona.

Este invento permaneció perdido en el tiempo durante casi cinco siglos. Hasta los años 1950 en que el historiador Carlo Pedretti, especialista en da Vinci, encontró unas páginas intrigantes entre una nutrida colección de documentos del artista. Con todas las inverosímiles creaciones que salieron de la cabeza de Leonardo, esta era la primera noticia que se tenía de un autómata con forma humana diseñado por él. A día de hoy, los conocimientos que tenemos de la máquina se extraen de estas páginas deslavazadas. Además de levantarse, sentarse y mover los brazos y la cabeza, se cree que el robot habría emitido sonidos por la boca mediante un mecanismo de percusión.

https://elpais.com/tecnologia/2019/04/25/actualidad/1556188737_786641.html

La era del mensajero robot


En poco tiempo Starship, Kiwibot o Loomo resultarán igual de familiares que Glovo o Deliveroo. Todas son compañías de envío a domicilio pero, en las primeras, los mensajeros son robots. Y ya son una realidad en países como EE UU, Reino Unido o Estonia.

En pocos pasos, los usuarios pueden descargarse la aplicación móvil de Starship, la compañía de reparto a domicilio con robots que acaba de cumplir 50.000 envíos. Puede pedir entre 10 y 20 kilogramos, el equivalente a tres bolsas de supermercado y en unos minutos un androide con forma de caja blanca con algunos detalles en negro, con una cámara frontal y tres ruedas a cada ladro accionadas por una batería eléctrica aparecerá en su puerta por 1 libra (1,16 euros). Actualmente los robots de Starship están programados para recorrer 6 kilómetros aunque la compañía planea ampliar el radio de entrega.

Los autómatas están estacionados en la entrada de las oficinas de la empresa o regresando de las entregas cuando pueden recibir otro pedido y cambian la ruta de vuelta por la de la tienda a la que han de dirigirse.

Cuando el robot llega al comercio para recoger el pedido, el dependiente es el encargado de introducirlo en el compartimento con una aplicación móvil que desbloquea y bloquea el lugar donde se ubica la carga. Desde el momento que se realiza el pedido hasta que llega, el usuario controla mediante la aplicación dónde se encuentra su encargo a cada momento (igual que las empresas con mensajero humano).

Una vez que el robot llegue al destino programado, el usuario desbloquea la tapa del robot a través de la aplicación, y después la cierra para volver a bloquear el compartimento.

El androide reconoce cualquier cruce de carretera a través de su conjunto de sensores y cámaras, y espera a que sea seguro cruzar. “El robot utiliza radar, ultrasonidos, cámaras de tiempo de vuelo y máquina de aprendizaje para entender el mundo que le rodea”, apunta Lex Bayer, CEO de la compañía.

Además posee medidas de seguridad que evitan el robo del bot o de la carga, como alarmas o cámaras. “El robot también puede emitir mensajes de voz para alertar a la gente de cualquier hurto”, asegura Bayer. El androide también es rastreado y es monitoreado remotamente por el personal de la empresa (y pueden tomar el control de la máquina si se diera el caso). “El único incidente que recuerdo es que unos niños trataron de llevarse el androide y cuando sonó la alarma salieron corriendo», añade Bayer.

https://elpais.com/tecnologia/2019/05/13/actualidad/1557744969_332048.html

La tecnofobia será el detonante de la quinta oleada de terrorismo

Resultado de imagen para imagenes de robot asesinos

El surgimiento de nuevas tecnologías sin la previsión de sus efectos en el trabajo, la privacidad o las relaciones políticas y sociales genera tecnofobia, un miedo a las tecnologías que será el detonante de una nueva oleada de terrorismo en las próximas dos décadas. Lo advierten Mario Toboso-Buezoc, del Departamento de Ciencias Políticas de Universidad de Barcelona, y Manuel R. Torres-Soriano, uno de los 15 integrantes del Consejo Asesor sobre Terrorismo y Propaganda del ECTC (Centro Europeo de Lucha contra el Terrorismo), perteneciente a Europol, y profesor del área de Ciencia Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla .

La fecha no es arbitraria. Toman como base la propuesta de análisis cíclico de la violencia terrorista por oleadas de David Rapoport, profesor emérito de Ciencias Políticas en la Universidad de California (EEUU) y fundador de la revista académica Terrorism and Political Violence. A la primera oleada de terrorismo vinculado al anarquismo le sucedieron la anticolonialista, la de extrema izquierda y la yihadista. La próxima, según los autores del estudio, es la tecnófoba y se generará en dos décadas.

“Será trasversal porque incluirá a seguidores de extrema derecha o izquierda a ateos y creyentes. A medida que los cambios avancen, crecerán los sentimientos nostálgicos por un pasado idealizado”, explica Torres-Soriano, quien rememora que ya en el siglo XIX surgió el Ludismo, un movimiento de artesanos ingleses contra las nuevas máquinas que destruían el empleo.

Los objetivos, según este experto en terrorismo, serán tanto los generadores de nuevas tecnologías como sus usuarios y repetirá una pauta actual: las armas que usarán serán las mismas contra las que luchan, como sucede con el yihadismo y el uso de Internet como herramienta. De esta forma, se sucederán nuevas generaciones de ataques informáticos y actuaciones contra los Gobiernos y las grandes compañías directamente o a través de sus usuarios. La carrera tecnológica también creará un grupo de “descolgados” que será el campo de crecimiento del nuevo terrorismo, añade el profesor.

“Se producirán sinergias entre grupos cuyas ideologías parecen en principio incompatibles pero que creerán que la vía de la concienciación no es eficaz y recurrirán a otros métodos”, augura el experto, quien cree que es posible aún establecer medidas preventivas.

Prevención

En este sentido, este asesor sobre el terrorismo reclama una reflexión previa sobre las consecuencias de los avances tecnológicos para paliar efectos adversos. Recuerda cómo Internet surgió sin que se concibiera la posibilidad de un “uso perverso” o las redes sociales nacidas para poner en contacto grupos y que se han visto salpicadas por el abuso de los datos privados o por ser usadas como herramientas de interferencias en campañas políticas. “En la actualidad, la preocupación por los efectos no deseados se produce tarde y debería estar en el centro del progreso tecnológico”, advierte.

Esteban Chamorro, secretario de CC OO en la planta de Renault en Sevilla desde hace más de 20 años, ha visto la transformación radical de su puesto de trabajo por la incorporación de la industria 4.0 (la fabricación altamente automatizada). “Destruye muchos puestos de trabajo, pero también los crea. El caballo de batalla es la formación y el reciclaje de los trabajadores, pero a muchas empresas, a partir de determinada edad de los empleados, no les interesa”, reconocía en una entrevista. “La mecanización va a dejar en la cuneta a mucha gente. O hay voluntad para encontrarles una salida o la sociedad tendrá que cargar con ellos. Es un error la mecanización que no lo tenga en cuenta. Hay que plantear ya que las máquinas coticen”, advertía.

YouTube se ha sumado recientemente a otras plataformas sociales para eliminar canales supremacistas, discriminatorios, negacionistas del Holocausto o masacres así como la limitación de recomendaciones hacia «desinformación perjudicial», como, por ejemplo, los que promueven «absurdas curas milagrosas» para enfermedades graves o que explican que la Tierra es plana. Son medidas que, como advierte Torres-Soriano, se podrían haber implantado desde el inicio y no después de detectar el problema.

La revolución digital choca con la academia y la empresa

Jóvenes ingenieros prototipando un cohete con una impresora 3D.

Es imposible escaparse al nuevo idioma universal que define la llamada revolución 4.0, la digitalización. El término atropella al mundo académico y al profesional, que lo exhibe en presentaciones, consultorías y planificaciones. Pero el cambio total, el que vendría desde la raíz, no termina de producirse. La revolución tecnológica no está sincronizada con la transición digital. La formación debe acompañar al estudiante y al empleado durante toda su carrera; la empresa debe ser más flexible y ágil a los cambios; y todos deben detectar y potenciar las habilidades genuinamente humanas ante la automatización de casi todos los sectores. Solo así, los puestos que se anuncian como nuevos y demandados podrán consolidarse y sumar al resto de profesiones en transformación.

Señala el World Economic Forum (WEF) en uno de sus comunicados más recientes sobre transformación digital que todos los oficios deben valorar si la profesión es susceptible de automatizarse y en qué grado. Es el primer paso para preparar un plan de transformación (que no de huida). Según la institución, hay que repensar cada elemento del negocio y cómo operar; tener en cuenta nuevos talentos y habilidades. Remarcan que los objetivos de siempre no valen, que han de ser más ágiles y debe acompañarse con la formación continua del trabajador, con una inversión en seguridad. “La transformación 4.0 no puede ser una inversión en nuevas tecnologías y puestos, sino repensar todo y buscar nuevas formas de atraer y retener talento”, explican en sus informes.

Esta es la fotografía de uno de los retos a los que se enfrenta el país, con una tasa de paro todavía preocupante, mientras las empresas insisten en que no cubren muchos puestos. Como señalan los expertos en transformación digital, pareciera que hay un problema de comunicación entre las partes. Juan José Juárez, orientador en la Fundación Bertelsmann, lo ilustra así: “La transformación digital cambia profesiones y formas de trabajar. Y aparecen filosofías como la del profesional nómada, que adquiere conocimiento continuamente, mientras cambia de tarea y proyecto en busca de nuevos retos. Son trabajadores de altísimo nivel que ya no están en las compañías. Muchos llegaron huyendo de la precariedad laboral, pero evolucionaron y ahora son profesionales más completos. No entienden el sistema y lo trascienden”.

https://elpais.com/elpais/2019/06/20/actualidad/1561033544_452649.html

Cómo la tecnología cambia nuestros trabajos

Cómo la tecnología cambia nuestros trabajos

Trabajo y tecnología han discurrido siempre de la mano. La tecnología es obra del trabajo humano y este ha resultado siempre modelado en sus principales características por la propia tecnología. Hoy está sucediendo nuevamente. Se emplean diferentes denominaciones para nombrar el fenómeno. Cuarta revolución industrial, industria 4.0, economía digital o, por utilizar uno de los más nombrados y reconocidos libros al respecto, second machineage, de Brynjolfsson y McAfee. Para ellos, la primera gran ola de transformaciones del mundo del trabajo se produjo en la Revolución Industrial, que impactó fundamentalmente sobre los trabajos desarrollados con base en la fuerza física; hoy los avances tecnológicos impactan fundamentalmente sobre los trabajos desarrollados con base en nuestra capacidad intelectual, por lo que estamos, según estos autores, ante la segunda gran ola de transformaciones del mundo del trabajo. En todo caso, cualquiera que sea la denominación que se utilice, el rasgo común que todas quieren significar son los efectos que está produciendo la aplicación de los avances científicos y tecnológicos en los procesos productivos de bienes y servicios.

Un segundo fenómeno acontecido siempre es el temor a las consecuencias que pueden provocar los avances científicos y tecnológicos sobre el empleo. Trabajo y tecnología no siempre han tenido, en efecto, una relación pacífica. Desde los episodios de los primeros machinebreakers, en terminología de Hobsbawm, hasta las más recientes movilizaciones de taxistas contra el asentamiento de plataformas digitales como Uber o Cabify, podemos encontrar signos evidentes del temor que producen los avances científicos y tecnológicos por su impacto presumiblemente negativo sobre las cotas de empleo. Más aún, si se hace un repaso de la literatura especializada, los análisis más conocidos y publicitados sobre industria 4.0 o digitalización son precisamente los que tratan de descifrar cuántos y cuáles serán los puestos de trabajo que se perderán a consecuencia de la revolución digital.

Para empezar, el Foro Económico Mundial nos habla de 5,1 millones de empleos netos que desaparecerán entre 2015 y 2020, dado que, aunque la caída de puestos de trabajo alcanzará los 7,1 millones, se crearán en ese mismo periodo de tiempo 2 millones de nuevos empleos. McKinsey mantiene que cerca del 50% de las actuales actividades laborales son susceptibles de automatización y que 6 de cada 10 ocupaciones tienen ya en el presente más del 30% de actividades que pueden ser automatizadas. Finalmente, la OCDE aporta una visión más optimista, cifrando en un 9% el total de los puestos con alto riesgo de automatización en el conjunto de los países de esta organización.

https://elpais.com/elpais/2019/07/03/opinion/1562170715_473763.html

La robótica crece en el sector de la asistencia personal

Fumiko Nakajimo, una mujer japonesa de avanzada edad, junto a una cuidadora y el robot 'Sota', en la casa de ancianos Zenkoukai de Tokio.

Con del nacimiento y evolución de los robots en las últimas décadas, la imagen agresiva y perjudicial que la mayoría de personas tenía sobre ellos se ha disipado. Los autómatas que existen hoy en día son capaces de realizar múltiples acciones y con propósitos diferentes, pero siempre con una misma misión: ayudar al ser humano. Algunos están programados para sustituir a las propias personas en sus trabajos, como los que ejercen de mensajeros. Otros, realizan tareas domésticas, como los robots de cocina, e incluso existen los que sirven para perfeccionar ciertas intervenciones médicas. Sin embargo, resulta complicado descubrir cuál será su futuro y en qué campo estarán más presentes.

Uno de los usos para los que los robots se están desarrollando más últimamente es para asistir a las personas. En Japón, las residencias están repletas de estos androides que cuidan y acompañan a los más mayores. Debido a la crisis demográfica que sufre este país -en 2017 el saldo entre nacimientos y muertes fue negativo en 394.000- el Gobierno ayuda a las empresas para que desarrollen robots que ayuden a los ancianos.

Por otro lado, ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con la colaboración del Hospital Infantil de Boston, han realizado un estudio, publicado en la revista Pediatrics, sobre unos robots sociales que acompañan a los niños en sus estancias hospitalarias. Huggable –así es como se llama el peluche robótico- se utiliza en las sesiones de apoyo celebradas en unidades pediátricas en los centros y los resultados han indicado que los pequeños que juegan con él experimentan emociones más positivas. Además, los hospitalizados se mueven más e incluso hablan con ellos: «Estos resultados podrían contribuir a una mejor y más rápida recuperación de los niños hospitalizados», explican los investigadores.

Según Nicolás García, profesor del departamento de Control y Sistemas Ingenieros de la Universidad Miguel Hernández (Elche), la sociedad está envejeciendo, especialmente en países como España, Portugal o Japón, y por ello “hay más posibilidades de tener enfermedades neurodegenerativas, que conllevan discapacidades físicas. En ese sentido, hay robots que pueden ayudar a mejorar o recuperar habilidades, y también existen los que realizan por nosotros tareas que no podemos hacer, como explicarnos el camino para llegar a casa”.

https://elpais.com/tecnologia/2019/07/11/actualidad/1562844022_156982.html

Desarrollada una lentilla con zoom que se activa al parpadear

Desarrollada una lentilla con zoom que se activa al parpadear

¿Se imagina poder hacer zoom con su propia vista igual que una cámara de un móvil? Tener una visión sobrehumana será posible en dos años, según investigadores de la Universidad de San Diego (California). Este equipo ha creado unas lentillas robóticas que se controlan mediante pequeños movimientos musculares para acercar y alejar objetos (con efecto zoom) y en un abrir y cerrar de ojos, es decir, con un solo parpadeo.

Las lentes de contacto inteligentes están hechas de polímeros (sustancias químicas) que se expanden cuando se aplica una corriente eléctrica, y se controla mediante cinco electrodos que rodean los ojos. Cuando el polímero se vuelve más convexo, la lente enfoca de manera efectiva. “La interfaz hombre-máquina se ha desarrollado entre el ojo humano y una lente biométrica que está hecha de películas de polímero electroactivas”, asegura el informe.

No hay que presionar ningún botón como en las cámaras. En este caso, la lente detecta las señales electrooculográficas (la intensidad del movimiento de los ojos y de los párpados que permiten medir el estado de los músculos). Existe un campo eléctrico en los tejidos que rodean el ojo humano, y una diferencia de potencial medible entre la parte frontal y posterior del ojo, así que, cuando se colocan electrodos en la piel de alrededor del ojo, esa diferencia se puede medir cuando el ojo se mueve.

https://elpais.com/tecnologia/2019/07/30/actualidad/1564496267_129585.html

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar