
Es imposible escaparse al nuevo idioma universal que define la llamada revolución 4.0, la digitalización. El término atropella al mundo académico y al profesional, que lo exhibe en presentaciones, consultorías y planificaciones. Pero el cambio total, el que vendría desde la raíz, no termina de producirse. La revolución tecnológica no está sincronizada con la transición digital. La formación debe acompañar al estudiante y al empleado durante toda su carrera; la empresa debe ser más flexible y ágil a los cambios; y todos deben detectar y potenciar las habilidades genuinamente humanas ante la automatización de casi todos los sectores. Solo así, los puestos que se anuncian como nuevos y demandados podrán consolidarse y sumar al resto de profesiones en transformación.
Señala el World Economic Forum (WEF) en uno de sus comunicados más recientes sobre transformación digital que todos los oficios deben valorar si la profesión es susceptible de automatizarse y en qué grado. Es el primer paso para preparar un plan de transformación (que no de huida). Según la institución, hay que repensar cada elemento del negocio y cómo operar; tener en cuenta nuevos talentos y habilidades. Remarcan que los objetivos de siempre no valen, que han de ser más ágiles y debe acompañarse con la formación continua del trabajador, con una inversión en seguridad. “La transformación 4.0 no puede ser una inversión en nuevas tecnologías y puestos, sino repensar todo y buscar nuevas formas de atraer y retener talento”, explican en sus informes.
Esta es la fotografía de uno de los retos a los que se enfrenta el país, con una tasa de paro todavía preocupante, mientras las empresas insisten en que no cubren muchos puestos. Como señalan los expertos en transformación digital, pareciera que hay un problema de comunicación entre las partes. Juan José Juárez, orientador en la Fundación Bertelsmann, lo ilustra así: “La transformación digital cambia profesiones y formas de trabajar. Y aparecen filosofías como la del profesional nómada, que adquiere conocimiento continuamente, mientras cambia de tarea y proyecto en busca de nuevos retos. Son trabajadores de altísimo nivel que ya no están en las compañías. Muchos llegaron huyendo de la precariedad laboral, pero evolucionaron y ahora son profesionales más completos. No entienden el sistema y lo trascienden”.
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